Un feroz movimiento telúrico sacudió con fuerza la isla de Flores durante la mañana del sábado. Según los últimos reportes oficiales la cifra de damnificados no para de crecer mientras los equipos de rescate despliegan intensos operativos de búsqueda entre los escombros de viviendas totalmente destruidas y estructuras colapsadas en la región insular.
El epicentro sísmico se localizó a decenas de kilómetros de Ende provocando múltiples víctimas fatales en diversos distritos. Tras las primeras evaluaciones territoriales el gobierno local constató severas interrupciones en los servicios públicos esenciales, obligando a miles de pobladores a abandonar sus hogares por el fundado temor a derrumbes o a la formación de eventuales tsunamis costeros.
La constante repetición de réplicas geológicas mantiene en alerta máxima a los sobrevivientes refugiados en centros comunitarios. Mediante el envío de insumos prioritarios las agencias humanitarias buscan distribuir agua potable, generadores eléctricos, medicinas y carpas de campaña para contener la emergencia, afrontada con recursos propios por las comunidades afectadas que perdieron casi todo su patrimonio.
Las autoridades nacionales manifestaron sus condolencias públicas y ratificaron el compromiso estatal de reconstruir la infraestructura básica. Diversos portavoces de rescate internacional advirtieron que la suma de víctimas podría modificarse con el correr de las horas a medida que los brigadistas logren ingresar a los poblados más apartados del archipiélago.
