11 mayo, 2026
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Un informe de la Fundación Mediterránea impulsa elevar el corte obligatorio al 15% para reactivar la industria del biodiésel. La iniciativa busca reemplazar el actual esquema de precios fijos por uno de competencia que aproveche la capacidad instalada en el sur provincial.

El sector de los biocombustibles en Argentina se encuentra ante una encrucijada histórica entre el estancamiento y la modernización. Según un exhaustivo análisis del instituto Ieral, la estructura productiva santafesina, especialmente la del polo industrial del Gran Rosario, opera actualmente con un 70% de capacidad ociosa. El estudio sugiere que abandonar el sistema de «precios administrados» vigente por uno de libre concurrencia permitiría no solo bajar costos, sino también diversificar la matriz energética nacional aprovechando una infraestructura que ya está lista para dar el salto.

La propuesta técnica central radica en incrementar el corte de biodiésel en el gasoil del 7,5% actual al 15% (B15). Esta transición se define como de tipo «drop-in», lo que significa que el parque automotor de carga, el transporte de pasajeros y la maquinaria agrícola podrían utilizar este combustible de forma inmediata sin requerir modificaciones en los motores ni en la logística de distribución. Este incremento sería cubierto íntegramente por la producción doméstica, fortaleciendo el valor agregado en origen y generando nuevos puestos de trabajo en las economías regionales del litoral.

Desde el punto de vista fiscal, el impacto sería mínimo en comparación con los beneficios ambientales y estratégicos. Datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso indican que la aplicación de este nuevo esquema para 2026 representaría apenas un 0,02% del PBI, cifra marginal frente al ahorro que significaría sustituir importaciones de hidrocarburos. Además, la mayor competencia interna ayudaría a que las plantas industriales santafesinas recuperen el terreno perdido frente a barreras internacionales, permitiendo que el sector vuelva a ser un motor de divisas similar a sus años dorados.

Con la mirada puesta en la eficiencia, el debate legislativo que viene será crucial para decidir si Santa Fe sigue desperdiciando su capacidad industrial o si se convierte en la base de una energía más limpia y soberana.

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