11 mayo, 2026
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A pesar de una recuperación moderada en los niveles de actividad económica, la recaudación nacional muestra signos de agotamiento por la persistente caída del salario real. La dependencia de ingresos extraordinarios por privatizaciones y el recorte de transferencias a provincias —que afecta directamente a Santa Fe— configuran un escenario de superávit frágil que obligó al Ministerio de Economía a rediscutir las metas fiscales con los organismos internacionales.

La dinámica fiscal del primer trimestre de 2026 expone una paradoja técnica que domina el debate político actual: la economía crece en volumen (EMAE), pero el Estado recauda menos. Según datos procesados por el Iaraf y el Ieral, los ingresos tributarios sufrieron un retroceso real del 8% en el trimestre, producto de un consumo que no logra acoplarse a la recuperación de la actividad general. Esta desconexión, explicada por un salario real que se ubica 13 puntos por debajo de los niveles de actividad, ha erosionado el superávit financiero genuino. Sin el auxilio de ingresos extraordinarios por privatizaciones, como la concesión de las represas del Comahue, el excedente financiero del Gobierno Nacional se habría desplomado un 60,9% interanual. Este «ajuste sobre el ajuste» es el que forzó al FMI a flexibilizar la meta de superávit primario del 1,5% al 1,4% del PBI para el cierre del año.

El «vía crucis» de las provincias y el peso del salario

La caída recaudatoria se encuentra en el bolsillo del contribuyente formal. Mientras el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se sitúa en 105 puntos, el salario real apenas alcanza los 92,1. Esta brecha de casi 13 puntos explica por qué el IVA y los recursos de la Seguridad Social se han «desprendido» de la tendencia alcista de la producción. Para Santa Fe, el impacto es doble: por un lado, la caída del 47,7% en las transferencias corrientes a provincias profundiza el estrés financiero de la administración local; por otro, la reducción del 25,7% en la recaudación por derechos de exportación e importación —motor de la zona núcleo— refleja un estancamiento en el comercio exterior que afecta la coparticipación y los recursos propios.

El rol de las privatizaciones como «balón de oxígeno»

La estrategia del ministro Luis Caputo de evitar los mercados voluntarios de deuda ante un Riesgo País que denomina «riesgo kuka» ha desplazado la carga del financiamiento hacia la venta de activos. La privatización de la gestión de represas funcionó como un compensador crítico en marzo. Sin embargo, este es un recurso no recurrente. Ante la falta de privatizaciones masivas en el corto plazo, el Gobierno ha optado por postergar pagos (el modelo «base caja») para mantener los números en verde. La deuda flotante con organismos como el PAMI y otras dependencias estatales genera un ruido político creciente y pone en duda la calidad del superávit informado.

Curiosamente, en un mar de recortes, tres partidas mostraron incrementos reales: universidades (+765,7%), gastos corrientes y jubilaciones (+2,1%). El aumento en educación superior, tras meses de conflicto presupuestario y parálisis académica, responde a un intento de estabilizar un frente social interno que amenazaba la gobernabilidad. No obstante, este alivio sectorial se financia con el recorte drástico en subsidios energéticos (-56,6%) y transporte, lo que se traduce en un incremento de costos fijos para las pymes santafesinas y el ciudadano de a pie, retroalimentando el círculo de bajo consumo y baja recaudación.

La revisión de metas con el FMI es el reconocimiento oficial de que el plan fiscal basado exclusivamente en la «motosierra» sobre las provincias y el retraso salarial ha llegado a un techo. A mediano plazo, la sostenibilidad del modelo depende de que el salario real recupere el terreno perdido frente a la actividad económica para reactivar la recaudación tributaria genuina. Mientras tanto, Santa Fe y el resto de las jurisdicciones federales seguirán operando bajo un esquema de transferencias mínimas, donde la gestión de Luis Caputo prioriza «la caja» central sobre el flujo de recursos hacia el interior, apostando a las privatizaciones como el único puente posible hacia la estabilidad del próximo año y medio.

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