Un estudio elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella reflejó un severo deterioro en la percepción de los ciudadanos hacia el Poder Ejecutivo. La medición del respaldo público descendió a 1,94 puntos en julio, encadenando mermas constantes explicadas por el panorama económico y acumulando un desplome del 21% interanual en todo el país.
El indicador evidenció caídas acentuadas en la evaluación de la eficiencia administrativa y en la capacidad de respuesta ante las demandas sociales. En medio del descontento social generalizado, las mayores contracciones territoriales se dieron en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que en las provincias del interior el índice mostró una retención de apoyo levemente superior.
En el cotejo histórico sobre el mes treinta y uno de gestión, el registro actual quedó ubicado por debajo de los valores obtenidos por administraciones anteriores. Por su parte las consultoras privadas ratificaron esta tendencia negativa coincidiendo en que la constante erosión del presupuesto cotidiano de las familias destruyó las expectativas favorables que sostenía el oficialismo nacional.
Diferentes sondeos de opinión confirmaron desplomes significativos en la aprobación presidencial durante el presente período, destacando mermas en la valoración positiva que alcanzaron pisos históricos. De esta manera las encuestadoras atribuyeron la pérdida de credibilidad al impacto de la inflación y al estancamiento del consumo en los sectores de ingresos medios.
El tablero político nacional exhibe un escenario complejo donde la recesión económica eclipsó el margen de tolerancia que mantenía la población. La evolución de la economía doméstica resultará crucial para definir si el Poder Ejecutivo logra revertir la caída de imagen o si la desconfianza continuará profundizándose durante los próximos meses.
