Las expresiones emitidas mediante redes sociales por el titular de Comunicación Digital desataron una seria crisis diplomática entre ambas naciones. Múltiples agentes del fuero internacional confirmaron la queja formal presentada en Beijing ante las imputaciones lanzadas tras la catástrofe humanitaria nepalí.
El contrapunto derivó de los mensajes de Juan Pablo Carreira, quien adjudicó a una corporación estatal china el colapso ocurrido en proximidades de la frontera con Nepal. Diversos integrantes del área gubernamental oriental desmintieron rotundamente tales imputaciones, catalogando los dichos como acusaciones infundadas guiadas por marcados sesgos ideológicos.
El segundo al mando de la embajada argentina debió acudir a la convocatoria de la Cancillería asiática ante la ausencia del representante titular. Varios operadores del plano diplomático indicaron que las autoridades chinas expresaron su profundo malestar por los agravios dirigidos contra el Partido Comunista y la exclusión comercial.
Asimismo, la representación china en Buenos Aires había emitido previamente un duro comunicado para repudiar las difamaciones dirigidas al régimen asiático. Múltiples analistas del sector exterior sostienen que estos chispazos dañan la relación bilateral estratégica con uno de los mayores compradores de productos agropecuarios locales.
Por el momento, la Casa Rosada evita pronunciarse de manera pública mientras busca mecanismos informales para atenuar las rispideces comerciales. Distintos referentes del plano institucional confían en encauzar el diálogo técnico para preservar los compromisos financieros previamente suscriptos entre los países.
