El último relevamiento oficial reflejó un clima de marcada prudencia dentro de los sectores fabriles y comerciales en el territorio nacional. Los indicadores divulgados recientemente por INDEC revelaron que los niveles de confianza continúan registrando saldos negativos, evidenciando escasas probabilidades de una reactivación inmediata.
Las estimaciones proyectadas para el periodo comprendido entre julio y septiembre exponen una persistente parálisis en la contratación de personal. La baja demanda en el mercado interno se mantiene como la principal traba diagnosticada por las compañías para sostener el ritmo productivo.
En el ámbito industrial manufacturero, la enorme mayoría de las firmas anticipa un volumen operativo sin variaciones sustanciales respecto al ciclo anterior. Asimismo, la evaluación negativa sobre la cartera de pedidos limita las intenciones de inversión y frena las posibilidades de aumentar las horas de trabajo.
Por su parte, la actividad comercial en las cadenas de consumo masivo aguarda un escenario de relativa estabilidad en las ventas operativas. Sin embargo, los relevamientos confirmaron una marcada tendencia hacia la remisión de precios ajustados, impulsada por el paulatino incremento registrado en los costos laborales y financieros.
El horizonte económico inmediato estará condicionado por la capacidad de recuperación del poder adquisitivo en los hogares locales. Las distintas entidades fabriles y comerciales coinciden en que una eventual recomposición del consumo interno resultará indispensable para modificar el rumbo de las proyecciones anuales.
