13 agosto, 2026
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El deterioro financiero impacta con fuerza en la capacidad de pago de las familias argentinas de forma generalizada. Las estadísticas oficiales del organismo monetario indican que cerca del veintiocho por ciento del total de deudores registraron atrasos en sus compromisos mensuales.

El fenómeno resulta especialmente crítico en los sectores de financiamiento comercial no bancarios del mercado interno. Las cadenas de electrodomésticos alcanzaron niveles de incumplimiento del cincuenta por ciento debido a las elevadas tasas de interés aplicadas al consumo.

Ante esta alarmante coyuntura los entes financieros implementaron severas restricciones para contener el riesgo crediticio. Las medidas de contención adoptadas incluyeron el congelamiento del límite en tarjetas de crédito y un encarecimiento marcado de los préstamos personales.

La demanda de crédito cayó drásticamente mientras los bancos reorientaron sus carteras hacia títulos del sector público. Las operaciones de financiamiento comercial e hipotecario se mantuvieron como las únicas líneas dinámicas del mercado en medio del contexto recesivo.

Los préstamos destinados a la compra de automóviles profundizaron su tendencia bajista interanual en todo el territorio. Las familias del país priorizaron la cancelación de compromisos habitacionales para evitar la ejecución de sus viviendas frente a la crisis.

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