Tras superar los 40 minutos de «silencio absoluto» detrás del satélite, la cápsula Orión inició su trayectoria de retorno. La tripulación, que alcanzó una distancia inédita de 406.771 kilómetros de la Tierra, capturó imágenes de alta resolución y realizó observaciones geológicas clave antes de su regreso previsto para este sábado.
La exploración espacial tripulada escribió una página dorada este martes con el exitoso sobrevuelo de la misión Artemis II por la cara oculta de la Luna. Tras perder contacto radial durante 40 minutos debido al bloqueo de la masa lunar —una maniobra de alta tensión planificada por la NASA—, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen retomaron comunicación para confirmar que ya se encuentran en ruta de regreso a casa. La nave Orión no solo superó la marca de distancia establecida por el Apolo 13 en 1970, sino que convirtió el hemisferio más remoto del satélite en un laboratorio de observación directa sin precedentes.
Equipados con tecnología de alta gama y dispositivos móviles, los tripulantes documentaron la topografía del lado lejano, una región caracterizada por ser más montañosa, seca y plagada de cráteres que la cara visible. Entre los objetivos científicos destacados figuró la cuenca Oriental, una estructura de 930 kilómetros de diámetro fundamental para comprender los impactos en el Sistema Solar. La capacidad del ojo humano para detectar sutiles variaciones de color y textura permitió a los astronautas aportar datos que las sondas automáticas suelen pasar por alto, analizando cráteres como Ohm y Pierazzo bajo condiciones lumínicas cambiantes.
Además de los hallazgos geológicos, la tripulación fue testigo de fenómenos astronómicos únicos, como un eclipse solar capturado desde el espacio que permitió estudiar la corona del Sol. La maniobra de retorno se realiza mediante una trayectoria de «regreso libre», una técnica de alta eficiencia que aprovecha la gravedad lunar para impulsar la cápsula hacia la atmósfera terrestre sin necesidad de maniobras de propulsión complejas. Este viaje también marcó hitos de diversidad y cooperación internacional, contando con la participación del primer astronauta canadiense en orbitar el satélite.
El tramo final de la misión demandará cinco días de viaje, durante los cuales se continuará monitoreando el comportamiento de la nave y la salud de los tripulantes frente a la radiación cósmica. Se espera que la cápsula Orión amarice de forma segura el próximo sábado 11 de abril, cerrando una etapa crucial que deja el camino allanado para el futuro establecimiento de bases permanentes en la superficie lunar.
