La capital provincial agotó por completo la disponibilidad en sus establecimientos de tres y cuatro estrellas. Este repentino incremento turístico evidenció la extrema saturación de la plaza hotelera santafesina ante el arribo de nutridas delegaciones internacionales.
Para contener el flujo de excursionistas se debió recurrir a alquileres temporarios, cabañas y albergues deportivos en todo el corredor urbano. La escasez de camas generó severos inconvenientes logísticos a delegaciones deportivas profesionales que debieron disputar compromisos oficiales en la zona.
Paralelamente, el flujo masivo provocó un desborde que se trasladó directamente hacia las ciudades vecinas del área metropolitana. Las autoridades turísticas reportaron una afluencia extraordinaria de medio millón de personas que colmaron los paseos gastronómicos y los predios de competencias.
El evento generó un impacto económico multimillonario que oxigenó al sector comercial pero tensionó los servicios urbanos locales. De este modo, la falta de previsiones operativas expuso las marcadas limitaciones de infraestructura que padece la ciudad para albergar certámenes internacionales.
La actividad deportiva continuará movilizando contingentes masivos durante los próximos días en todo el territorio provincial. Los operadores buscan reordenar las plazas habitacionales restantes para evitar un colapso mayor en el sistema de recepción turística.
