El Poder Ejecutivo francés anunció una serie de reformas fiscales enfocadas en sanear las finanzas estatales hacia 2027. La propuesta gubernamental busca limitar el desequilibrio presupuestario para cumplir con los compromisos asumidos ante la Unión Europea en los próximos tres años.
La hoja de ruta contempla una fuerte contención del gasto en ministerios clave, exceptuando la partida destinada a defensa e intereses financieros. El plan fija metas de austeridad para contrarrestar una deuda pública masiva que equivale al 115,7% del producto bruto interno de la nación.
Las medidas incluyen el congelamiento de los salarios estatales y recortes significativos en carteras de trabajo e ingresos sociales. La iniciativa provocó la inmediata reacción de las organizaciones sindicales, las cuales confirmaron movilizaciones masivas en protesta por la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados.
El esquema prevé además modificaciones sustanciales en las prestaciones previsionales y en las licencias médicas del sector laboral. La administración promete preservar los subsidios dirigidos a los sectores más vulnerables mientras intenta ahorrar recursos en contrataciones y beneficios fiscales existentes.
El proyecto iniciará una compleja discusión parlamentaria antes de su promulgación definitiva frente al reclamo social. Las autoridades confían en sumar consensos políticos para evitar una contracción mayor que ponga en riesgo la estabilidad del país europeo.
