29 septiembre, 2026
dia-la-industria-pullaro3

En el almuerzo por el Día de la Industria en Esperanza, el gobernador Maximiliano Pullaro y los principales referentes fabriles de Fisfe y la UIA repasaron la agenda del sector en medio de un contexto recesivo. Frente a la pérdida de puestos de trabajo y la caída de la actividad, la provincia reivindica sus medidas contracíclicas y reclama orientar los recursos de la minería y la energía hacia el desarrollo productivo en lugar de la especulación financiera.

Durante la celebración del Día de la Industria en la ciudad de Esperanza, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, desplegó una fuerte defensa del modelo productivo provincial en contraposición a las dinámicas macroeconómicas impulsadas desde el Ejecutivo nacional. Ante un auditorio de más de 800 empresarios congregados por la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) y con la presencia del presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, el mandatario enfatizó la necesidad de discutir el destino de los nuevos ingresos generados por la energía y la minería a nivel nacional. En su discurso, advirtió que dichos recursos no deben derivarse a la «timba financiera» ni a esquemas populistas, sino al fortalecimiento de un entramado provincial compuesto por 7.000 pymes, 21.000 productores agropecuarios y 2.100 cooperativas y mutuales.

El marco del encuentro estuvo dominado por las preocupaciones del sector fabril ante la contracción de la demanda interna, la caída del uso de la capacidad instalada y la destrucción de empleo registrado en la provincia. Para atenuar el impacto del escenario nacional, la administración santafesina repasó la aplicación de sus políticas contracíclicas, entre las que destacan descuentos impositivos en Ingresos Brutos vinculados al costo eléctrico, incentivos fiscales por la incorporación de nuevo personal y el despliegue de 400 kilómetros de gasoductos destinados a beneficiar a casi 300 empresas. Desde la cúpula empresarial, tanto Javier Martín (Fisfe) como Rappallini valoraron estas herramientas de asistencia financiera —especialmente el financiamiento para afrontar los aumentos del mercado eléctrico mayorista—, aunque remarcaron la urgencia de contar con un esquema macroeconómico nacional que garantice la competitividad y proteja la capacidad instalada.

La cumbre industrial evidenció las tensiones latentes entre las demandas del interior productivo y las prioridades de la política económica nacional. Las entidades fabriles insistieron en que la generación de valor agregado representa la única vía para sostener el entramado social, alertando sobre los riesgos de un sesgo financiero en las políticas públicas. Para la dirigencia de Santa Fe, la posibilidad de evitar una crisis profunda en la masa laboral depende de consolidar la articulación público-privada a nivel regional, reclamando que las futuras reformas estructurales a nivel federal incluyan incentivos específicos para las cadenas de valor manufactureras y el desarrollo de la infraestructura logística regional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *